Un archivo STL mal preparado es la causa número uno de retrasos en una cotización de impresión 3D. Aquí te explicamos qué revisar antes de subir tu archivo, para que el proceso sea rápido desde el principio.

1. Verifica que la malla esté "cerrada" (manifold)

Un modelo 3D para impresión necesita ser un sólido hermético, sin huecos en la superficie. Si tu archivo viene de un software de renderizado visual (no de diseño CAD), es común que tenga huecos invisibles a simple vista pero que el slicer no puede interpretar correctamente.

2. Exporta en la escala correcta

Uno de los errores más comunes: el archivo se exporta en las unidades equivocadas (por ejemplo, metros en vez de milímetros), resultando en una pieza mil veces más grande o pequeña de lo esperado. Confirma las unidades antes de exportar.

3. Revisa el grosor mínimo de pared

Paredes de menos de 1mm suelen ser problemáticas para impresión 3D, sin importar qué tan bien se vean en el software de diseño. Si tu pieza tiene detalles muy delgados, es mejor saberlo antes de cotizar.

4. Simplifica geometría innecesariamente compleja

Si tu modelo viene de un escaneo 3D o de un software de escultura digital, puede tener millones de triángulos innecesarios que hacen el archivo pesado sin aportar detalle real a la impresión. Simplificar la malla (manteniendo el detalle importante) agiliza todo el proceso.

5. Un solo objeto, no piezas sueltas sin querer

Si tu diseño se ve como una sola pieza pero en realidad son varios objetos separados sin querer (común en algunos exports), esto puede confundir el proceso de cotización y de impresión.

Formatos que aceptamos

Trabajamos con STL, STEP, OBJ y otros formatos comunes de CAD. Si no tienes un archivo listo, también podemos ayudarte a crearlo desde cero a partir de fotos o medidas.

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